lunes, 28 de octubre de 2013

Carta 5ª




Pongamos que la ilusión es una pompa de jabón.
Una pompa azulada y transparente. Hermosa, brillante y perfecta.
La pompa es guiada por la brisa y va ascendiendo cada vez más y más alto.
Es precioso ver como va dejando atrás el suelo, la hierba, las copas de los árboles, las nubes... Nada parece poder detener su dulce vuelo.
Y entonces explota. Se desintegra en menos de un segundo.
Es curioso que después de llevar toda su vida subiendo, apenas tiene tiempo para morir.
Para desaparecer.
Para sentir como su forma se destruye.
Simplemente ya no existe.

Y tú, desde abajo, asumes pero no comprendes que la azulada y trasparente pompa de jabón que perseguías con la mirada, ya no es hermosa, brillante y perfecta. No entiendes que se haya borrado de tu cielo, para siempre.  


jueves, 24 de octubre de 2013

Carta Nº4

Yo hice las cosas lo mejor posible.
Lo mejor que pude.
Quise ser y fui la mejor versión de mi misma contigo.
Y me agarro a eso para seguir.
Pero, a veces, eso no es para nada suficiente. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Carta 3ª


Buenos días mundo.

Tengo un millón de buenas razones para estar aquí escribiendo y la mejor de ellas es que adoro hacer esto. Es como cuando sales a correr y  llegas a casa cubierto de sudor, sintiéndote el ser más asqueroso del mundo mundial y vas y te pegas la ducha de tu vida. Yo me pego muchas. Observas como se va todo, incluso lo que no puedes ver. Sientes que vuelves a nacer por momentos cuando estás desnudo y mojado delante del espejo y miras la toalla pensando si quedarte así un rato o ponértela. 
A veces echo de menos ir desnuda por la casa, la mía, la suya o la de otros que luego nunca vuelvo a ver. 
A veces creo que los sueño. Son como fantasmas. Algunos literalmente. 
Un día escribiré alguno de mis sueños, pero de momento, me reservo por los menores de edad y los mayores de prejuicios. 
Hoy me he levantado revoltosa. He dejado de ir a clase las dos primeras horas. Tenía cosas mejores que hacer que escuchar a un profesor redundante. No quiero que me explote la cabeza, que aún es lunes.
El finde ha estado bien. Ha habido de todo. He reído como una descosida con una gran amiga, disfrutado como una loca de las series que me tienen viciada, trabajado como siempre hago y le he olvidado un poco más. 
Estoy volviendo a ser yo. Ya no me siento tan prefabricada. He vuelto a comer chocolate y a ver pelis ñoñas sin derramar una lágrima. Bueno, casi ninguna. Soy una llorona empedernida cuando se trata de cine y lo asumo. 
Confieso que escuchar temprano a Pereza me pone bastante tontita. Supongo que me gustan las cosas explícitas. Llevo tres días de ver todo tan fácil. Tan claro. Tan simple. 
El sábado la amiga con la que salí, una grande, me dijo después de empinar el codo de las cosas más graciosas y sinceras que he oído últimamente... "Nena, ¿Sabes qué te digo? Ellos me han jodido y me han mareado como han querido. De buena he sido tonta. Y sabes... Voy a empezar a ser mala. Pero mala de verdad. Y entonces veremos qué pasa."
Me hizo gracia porque yo sé que me estoy volviendo mala, y oyéndola sólo me salían sonrisas de complicidad. 
Brindamos.
 Se había acabado dar vueltas a la cabeza por imbéciles que no tienen ni idea de cómo hacernos felices, de cómo somos, de lo mucho que un día pensarán "la dejé escapar".

Ahora, está todo bajo control. Tengo la emoción bien sujeta. La distancia de seguridad medida. Las espinas a flor de piel. La picardía bien repartida y las ganas de comerme el mundo haciendo rugir mis tripas. Recuerdo que hacia el final de la noche, le dije: "Tía, vamos a por un tequila, que esto hay que celebrarlo"  y entonces, volvimos a brindar por nosotras.  






Carta dedicada a la complicidad de Rosa. 

Carta 2ª


Gud näit:

Salgo del cine. Llego a casa y me siento extrañamente bien. El viernes ha salido mejor de lo que esperaba.
Hablar con alguien que está en la misma situación que tú sienta bien. Os entendéis. Os escucháis mejor.
Hoy dos grandes mujeres me han enseñado una lección muy grande y les debo la sonrisa que me he llevado a la cama y que mantendré seguro mañana y pasado y al otro,  porque cuando se asome la pena tendré sus palabras tan grabadas a fuego en mi cabeza que no va a existir argumento que me desarme.
 Tengo todas conmigo. Tenemos todas con nosotras. Lo que nos hemos reído esta noche y... Lo que nos queda.



"Folla como una perra. Miente todo lo que puedas y engaña a los hombres, que estás en la edad."
Las Brujas de Zugarramurdi


jueves, 17 de octubre de 2013

Carta 1ª






Anoche soñé con nosotros. Estaba oscuro y hacía frío. Un par de farolas intentaban a duras penas iluminarnos las dudas. Yo tiritaba, pero tú no corrías a abrazarme. 
Estabas tan inmóvil, tan diferente...
Mirabas mis ojos casi sin pestañear y mientras, el viento helado te arañaba la cara. 
De pronto, se oscureció todo. Y cuando la luz pareció volver a dejarme ver tus pupilas, sólo pude encontrar vacío. 
No había rastro de ti. 
Ni de tu indeferencia. 
Ni de tu cautela. 
Y mucho menos de nosotros. 
Fue entonces cuando me sorprendí llamándote y tiré el teléfono al suelo mientras volvía a la realidad. 
Te habías ido y ya, no había nada más que decir.