jueves, 17 de octubre de 2013

Carta 1ª






Anoche soñé con nosotros. Estaba oscuro y hacía frío. Un par de farolas intentaban a duras penas iluminarnos las dudas. Yo tiritaba, pero tú no corrías a abrazarme. 
Estabas tan inmóvil, tan diferente...
Mirabas mis ojos casi sin pestañear y mientras, el viento helado te arañaba la cara. 
De pronto, se oscureció todo. Y cuando la luz pareció volver a dejarme ver tus pupilas, sólo pude encontrar vacío. 
No había rastro de ti. 
Ni de tu indeferencia. 
Ni de tu cautela. 
Y mucho menos de nosotros. 
Fue entonces cuando me sorprendí llamándote y tiré el teléfono al suelo mientras volvía a la realidad. 
Te habías ido y ya, no había nada más que decir. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario