lunes, 28 de octubre de 2013

Carta 5ª




Pongamos que la ilusión es una pompa de jabón.
Una pompa azulada y transparente. Hermosa, brillante y perfecta.
La pompa es guiada por la brisa y va ascendiendo cada vez más y más alto.
Es precioso ver como va dejando atrás el suelo, la hierba, las copas de los árboles, las nubes... Nada parece poder detener su dulce vuelo.
Y entonces explota. Se desintegra en menos de un segundo.
Es curioso que después de llevar toda su vida subiendo, apenas tiene tiempo para morir.
Para desaparecer.
Para sentir como su forma se destruye.
Simplemente ya no existe.

Y tú, desde abajo, asumes pero no comprendes que la azulada y trasparente pompa de jabón que perseguías con la mirada, ya no es hermosa, brillante y perfecta. No entiendes que se haya borrado de tu cielo, para siempre.  


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