miércoles, 25 de junio de 2014

Carta 19ª

Ambos sabemos que esto es un despropósito,
Que hemos dejado de lado lo espontáneo
 por un silencio mecánico,
El que se supone que debemos mantener,
Y el que rompería cada segundo del día.
Tú sabes que aún te pienso entre mis dedos,
Y yo sé lo que te estás callando.
Que tengo los cajones llenos de nosotros,
Y los ojos rotos de mirarme las huellas de tus besos,
Las huellas de tus huesos sobre mi cintura.
El baile taciturno de dos cuerpos esquivando
 Aquella soledad tímida del cuarto.
Los sordos quejidos de tu boca húmeda y sedienta,
Y mis labios tibios
ávidos de piel desnuda,
de lunas rotas en tu espalda,
testigo de nuestros deslices...

miércoles, 18 de junio de 2014

Carta 18ª






Para ser feliz no importa sólo quién tienes a tu lado, sino que lo que hagas con tu vida sea lo que quieres hacer de verdad, que las personas que te rodean sean especiales de verdad para ti y que la sonrisa no visite eventualmente tu retrato, sino que sea una pincelada permanente que ni el tiempo, ni la lluvia, ni las penas de la vida, borren jamás.

Y qué queréis que os diga. Yo estoy y estaré triste un tiempo, sí, pero siempre encontraré motivos por los que sonreír. Ya sea por un recuerdo hermoso que asaltó mi mente, por las palabras de alguien o porque vi un vídeo de coña en internet, la cuestión es: No dejar de sonreír.


¿Qué por qué? Porque nunca sabes a quién puedes alegrar el día, o la vida, con tu sonrisa.

                  
No sé vosotros, pero yo he amanecido sonriendo. Y mucho :)
                                       

lunes, 16 de junio de 2014

Carta 17ª


Hoy ha sido un día súper raro y quizá por mi culpa, al no haber sabido ver lo bueno que, a pesar de todo, ha tenido. 
Los días pasan sin que nos demos cuenta y cuando llegas a la cama y te pones a pensar en todo lo que ha sucedido, es entonces cuando te das cuenta de que no sabes si has sonreído en todo el día. Sí. Sonreír. Algo tan simple. Aunque sólo haya sido una vez, hay que tener esa sonrisa presente justo antes de dormir, y después ya podéis decidir a quien vais a desnudar en sueños esa noche. 

Sabéis... Es definitivo, me quedo. Madrid tendrá que esperar. No sé cuando, pero algún día viviré allí, tendré mi familia allí, viviré con el amor de mi vida allí, trabajaré en algo que ame y seré infinitamente feliz. 
Y es que, mis queridos lectores, hoy he descubierto una verdad y quiero compartirla con vosotros, no como haría un sabio a sus aprendices, sino como una persona hoy algo infeliz que mañana estará mucho mejor, que comenta algo a algunos insomnes intentando que les sea de ayuda.
Pues bien, mi teoría es la siguiente: El destino, el destino es mentira. 
Sí, se que os suena súper radical pero he llegado a esa conclusión y es que al fin y al cabo los trenes que cada uno toma o deja de tomar los coge y los deja cada uno, de forma personal, a título puramente individual. Y son las consecuencias de esas decisiones las que van abriendo o cerrando puertas en la vida. Por ello, el destino lo escribe cada uno y que no os intenten vender otro cuento. 
Las casualidades pueden existir y de hecho mentiría si dijera que no existen, porque las conozco en mi propia piel pero... Al fin y al cabo el destino de esas casualidades que se dan contadas veces en la vida, a dónde llegan esas casualidades o hacia quiénes nos llevan, eso no lo dicta el destino, lo dicta cada uno, con la cabeza y el corazón. Sí, yo también creo que mejor usar más lo segundo, pero ahí ya no me meto... Al gusto del consumidor. 

Otro elemento clave para escribir nuestro destino es tener valor. Sí. VALOR.Y lo escribo con mayúscula porque es bien sabido que no es una característica abundante en el género humano. Pocos son los que sienten correr este sentimiento por las venas, pocos los que aún muertos de miedo gritan para sofocar el pánico que su corazón sufre y se hacen a la batalla. Pocos aquellos que  luchan y luchan hasta quedar exhaustos por lo que quieren. Y no hablo de guerras, hablo de felicidad. Cosas, personas, momentos, por los que merece la pena tener valor, luchar, agarrar con manos y dientes si hace falta aquello que nos hace felices y no soltarlo. 

Queridos lectores, el insomnio este que me consume, sabéis que desde siempre, es fruto de esa lucha de la que hablo. Mi cabeza se bate en un duelo constante entre lo que siento, lo que poseo inmaterialmente en mi vida, lo que quiero que haya en mi vida, lo que busco y lo que debería y no debería tener, querer, o sentir... Todo eso no me deja dormir. Pero soy una persona que está cada día más cerca de encontrar sus respuestas. Querer sé lo que quiero, necesitar, no lo necesito. Estoy segura de que por eso no llega, no llegará. Y a vosotros, ¿De dónde os nace el insomnio?


Carta dedicada a P.

miércoles, 11 de junio de 2014

Cartas 16ª



Buenas noches.
Sólo quería lanzar una pregunta al infinito...

¿Las dudas os enfrían el corazón?


domingo, 9 de febrero de 2014

Carta 15ª




Si por casualidad has decidido seguir, 
sin reparar en riesgos
ni en el polvo del camino...
Si quizá sólo buscas espacios 
abiertos y salvajes
y te mueves por instinto...
Tal vez, entonces, 
podríamos huir un rato
mientras la noche esté abierta,
y encontrar ese mágico sentido
de sonreír a tientas...
:)