Para ser feliz no importa sólo quién tienes a tu lado, sino que lo que hagas con tu vida sea lo que quieres hacer de verdad, que las personas que te rodean sean especiales de verdad para ti y que la sonrisa no visite eventualmente tu retrato, sino que sea una pincelada permanente que ni el tiempo, ni la lluvia, ni las penas de la vida, borren jamás.
Y qué queréis que os diga. Yo estoy y estaré triste un tiempo, sí, pero siempre encontraré motivos por los que sonreír. Ya sea por un recuerdo hermoso que asaltó mi mente, por las palabras de alguien o porque vi un vídeo de coña en internet, la cuestión es: No dejar de sonreír.
¿Qué por qué? Porque nunca sabes a quién puedes alegrar el día, o la vida, con tu sonrisa.
No sé vosotros, pero yo he amanecido sonriendo. Y mucho :)
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